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El mundo es de los que se animan a perder el equilibrio

Como vine anunciado el aburrimiento se empezó a apoderar de mí, lo disfracé con algunos viajes cortitos por la zona, pero mi aburrimiento es difícil de engrupir.

Comencé a tirar puentes por la zona, ya que como saben para viajar necesito trabajar, y hermosa sorpresa me llevé cuando me llamaron de varios lados, Malaysia, Indonesia y Vietnam. Pero la propuesta de Vietnam fue la ganadora, no solo por las ventajas del trabajo en sí, sino porque continúo en zona que aún no terminé de recorrer, Norte de Laos, sur de China. Ya habrá tiempo para continuar viajando hacia el sur.

Estoy en Siem Reap desde hace seis meses, no es poco tiempo ni tampoco demasiado, es suficiente pero ya es mi casa y mis huéspedes son mi familia. De alguna manera aunque parezca increíble me está pasando algo similar a cuando dejé Argentina. Las mismas mariposas en la panza, hoy luego de 4 días de haber informado la decisión, ya me siento mareada, perdí el equilibrio varias veces, me siento agotada, con un hormigueo en todo el cuerpo….nuevamente la adrenalina por lo desconocido, un nuevo idioma, nueva gente, nuevas costumbres y nuevos paisajes. O sea perfecto, justamente lo que vine a buscar por estos lares. Pero no hay duda somos bichos de costumbre, somos gregarios y aún a los más nómadas nos cuesta a veces cruzar puentes.

De todas maneras no le quito crédito de este malestar físico a Cambodia que me recibió como a una hija pródiga. Me dio  lugar,  entidad y  reconocimiento. En estos días posteriores a la decisión veo todo como en perspectiva, como si fuera una película que le pasa a otro, exactamente igual que antes de iniciar el viaje. Me doy cuenta de repente que estoy acá, y me llama la atención sorprenderme, es algo orgánico difícil de explicar, me sorprende cuando elevo la mirada y todo lo que me rodea es asiático, las caras, los olores, la música, las palabras. Por lo general en mi vida cotidiana me siento tan parte del lugar que no veo la diferencia entre ellos y yo. Creo que a ellos les pasa lo mismo conmigo, ya no hacemos esfuerzo para hacernos entender, descontamos que hablando diferentes lenguas, de todas maneras nos entendemos. Las diferencias que parecían insondables en un comienzo ya no tienen importancia, ellos ya no necesitan sonreírme todo el tiempo ni yo enojarme por cualquier cosa. Se reconciliaron con mis tatuajes tan juzgados en un comienzo y yo ya no los critico por comer ciertos animales. Nos entendimos, nos respetamos, por eso es como estar entre amigos, entre pares que te apoyan y cuidan como propia.

Este pueblo me sigue cautivando, pero eso sí no se me permite emocionar como a nadie por estos pagos, así que también aprendí a mutar la emoción por una tenue melancolía que volará conmigo a Vietnam. Es increíble ver a alguien llorar (sólo me pasó una vez)  y que nadie lo consuele, así aprendí que uno llora para ser consolado por lo tanto me ahorro el trabajo de llorar en público.

Esta ciudad y su gente me dio la posibilidad de ejercer la ayuda absolutamente desinteresada, todo lo que hice quedará acá y lo disfrutará gente que no conoceré, un libro de inglés, un plan de estudios, un playground, juegos de mesa de todo tipo, cosas que me trascenderán y le pertenecerán a niños que durante estos seis meses alegraron mi vida, me enseñaron paciencia, me enseñaron a enseñar, y me enseñaron a ser mejor persona. Aprendí a vivir con carencias y  a agradecer por todo lo que me falta y por todo lo que no he tenido.

Lo único que me altera a veces, es la salud, o en realidad, el miedo a perderla, no sería sencillo afrontar a mi edad una enfermedad en estos países, por la experiencia de otros extranjeros es el punto débil de los viajeros que han atravesado ese momento. Por eso también aprendí a cuidar mi cuerpo como a un templo, ejercicio, comida sana, ningún exceso y mucha precaución a la hora de evitar accidentes.

En algún momento pensé que este sería mi lugar en el mundo, y capaz algún día lo sea, pero por ahora me gana la curiosidad y los sueños. Así que allá vamos Vietnam con una valija más liviana que cuando partí de Buenos Aires. Cada día me acompañan menos cosas, cada día estoy más despojada y liviana. Perfecto para partir.

2 comments on “El mundo es de los que se animan a perder el equilibrio

  1. DosViajando dice:

    👏👏👏👏 te acompañamos a Vietnam La abuelita viajera 🥰 menuda historia, menudas experiencias, eres la mejor 🥰 muchísima suerte

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias chicos estoy muy xonmovida x el cambio, pero feliz. Gracias x el apoyo

      Me gusta

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